En las escuelas encontramos gran variedad de alumnado al que debemos dar respuesta. Entre ellos están los alumnos con Trastornos Generalizados del Desarrollo.



Este grupo es muy amplio y a veces, no encontramos (y/o desconocemos) los recursos existentes específicos para trabajar con este colectivo. Lo que se pretende con este blog es dar respuesta a las necesidades de nuestros alumnos con TGD. Sabemos que éstas son interactivas y cambiantes, pero “grosso modo”, las principales son: focalizar la atención (con técnicas concretas que se colgarán en el blog); asegurar un ambiente plenamente estructurado y sin estímulos distractores (a través de pictogramas a los que se podrá acceder); integrarse en su grupo de referencia y con otros niños de su edad y desarrollar con ellos distintos tipos de juego (se tendrá acceso a varios proyectos de patio sobre los que trabajar esto); regular las conductas en distintas situaciones, fomentando la participación; establecer interacciones sociales exitosas (uso de mediadores y habilidades sociales); aprender a conocer y comunicar emociones propias y de los demás (a través de la caja de herramientas emocionales o el termómetro de las emociones, entre otros); establecer diferencias entre unas personas y otras a través del vínculo de apego que les une a ellas y conocer con cuáles se puede tener más confianza (a través de los Círculos de Confianza); anticipar y aceptar los cambios de rutina (la inflexibilidad también se trabajará a través de pictogramas); realizar actividades de ocio / tiempo libre para relacionarse con iguales (se propondrán posibles asociaciones para llevar ésto a cabo); que todos los que les rodean acepten sus diferencias frente a otros compañeros y sus características concretas (se propondrán unas Jornadas de Sensibilización a las Diferencias).

domingo, 6 de marzo de 2011

Clasificación del Autismo.

Las definiciones diagnósticas más empleadas son el DSM-IV de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, 1994) y el CIE-10, de la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1993) aunque ninguna hay que emplearla como fundamento rígido para un diagnóstico clínico sin haberse basado primero en una observación sistemática y rigurosa de la conducta del niño y una interpretación de la misma.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, el DSM-IV es el que más se utiliza, pero se le critica (al igual que a la Clasificación Internacional de Enfermedades, CIE-10) porque sus calificaciones son incompletas y tienen que renovarlo a medida que avanzan las investigaciones y los conocimientos. El actual es el DSM-IV TR; en él se diferencian los dos tipos de autismo que he mostrado hasta el momento: el trastorno autista (de Kanner) y el trastorno de Asperger. A grandes rasgos:

- Kanner: se asocia en un 75% de los casos con retraso mental y hay retrasos significativos en el desarrollo del lenguaje.

- Asperger: no implica limitaciones o alteraciones formales del lenguaje y los cocientes intelectuales que le acompañan son normales (entre 70 y 110), habiendo incluso algunos superdotados, como las sospechas actuales de que lo fueron Einstein y Newton.

El trastorno autista está clasificado, por tanto, como un Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD):

Trastorno: esta palabra supone que hay una alteración cualitativa del desarrollo, el cual se retrasa y se altera de forma que las pautas de conducta se ven desviadas de las comunes y no corresponden con ningún estadío concreto del desarrollo ni con la edad mental del sujeto.
En los niños con TGD hay una mezcla de conductas retrasadas, ausentes, raras (estereotipias, balanceos,...) y desviadas (ecolalias,...). Las primeras no nos permiten distinguirlos de otros trastornos mientras que las últimas sí, pero para ello hay que tener muy claros los conceptos de psicología evolutiva.

Generalizado: Ángel Rivière decía que el trastorno penetraba en el desarrollo del niño, por lo que prefería hablar de penetrante. A lo que se refiere esta terminología es a que afecta a distintas áreas del desarrollo, lo que permite diferenciarlo de los TED (Trastornos Específicos del Desarrollo) en los que se ven “tocadas” áreas específicas. En el autismo se ven afectadas tres áreas del desarrollo y a ese grupo Lorna Wing lo llamó “tríada”: comunicación y lenguaje, interacción social y actividades e intereses. En la definición del autismo del DSM-IV aparecen y es imprescindible, para que se hable de autismo, que se den las tres porque de no ser así, se podría tratar de un TGDNE.

Del Desarrollo.

Por tanto, cuando se habla de un TGD es porque aparece en la primera infancia (el autismo antes de los 3 años) y se da a lo largo de todo el ciclo vital de la persona, afectando a todo su desarrollo e impidiendo el aprendizaje de pautas comunicativas sociales de forma natural. Además, las manifestaciones varían con la edad, por lo que hay que seguir la evolución del niño (en los TGD, de 3 a 6 años es cuando el trastorno se manifiesta de forma más crítica y después, la gravedad se va alternando).

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