En las escuelas encontramos gran variedad de alumnado al que debemos dar respuesta. Entre ellos están los alumnos con Trastornos Generalizados del Desarrollo.



Este grupo es muy amplio y a veces, no encontramos (y/o desconocemos) los recursos existentes específicos para trabajar con este colectivo. Lo que se pretende con este blog es dar respuesta a las necesidades de nuestros alumnos con TGD. Sabemos que éstas son interactivas y cambiantes, pero “grosso modo”, las principales son: focalizar la atención (con técnicas concretas que se colgarán en el blog); asegurar un ambiente plenamente estructurado y sin estímulos distractores (a través de pictogramas a los que se podrá acceder); integrarse en su grupo de referencia y con otros niños de su edad y desarrollar con ellos distintos tipos de juego (se tendrá acceso a varios proyectos de patio sobre los que trabajar esto); regular las conductas en distintas situaciones, fomentando la participación; establecer interacciones sociales exitosas (uso de mediadores y habilidades sociales); aprender a conocer y comunicar emociones propias y de los demás (a través de la caja de herramientas emocionales o el termómetro de las emociones, entre otros); establecer diferencias entre unas personas y otras a través del vínculo de apego que les une a ellas y conocer con cuáles se puede tener más confianza (a través de los Círculos de Confianza); anticipar y aceptar los cambios de rutina (la inflexibilidad también se trabajará a través de pictogramas); realizar actividades de ocio / tiempo libre para relacionarse con iguales (se propondrán posibles asociaciones para llevar ésto a cabo); que todos los que les rodean acepten sus diferencias frente a otros compañeros y sus características concretas (se propondrán unas Jornadas de Sensibilización a las Diferencias).

domingo, 6 de marzo de 2011

Intervención en TGD: respuesta educativa.

La respuesta educativa.

Actualmente se emplea un método pragmático y social para desarrollar la comunicación y el lenguaje de estos niños en las escuelas, además de servirse de códigos alternativos al lenguaje verbal como pueden ser:

- El método TEACCH (Watson, 1989) que pretende desarrollar las habilidades comunicativas en contextos naturales empleando el lenguaje verbal y no verbal. Tiene como base cinco dimensiones (función, contexto, categorías semánticas, estructura y modalidad) para establecer una guía a partir de ellas de objetivos, actividades, evaluación y programación. El único requisito es que no puede modificarse más de una dimensión a la vez cuando se establece un nuevo objetivo comunicativo, para lo que se realizarán sesiones estructuradas e individuales, actividades en grupo, con la familia,... donde se evaluarán los logros de los niños..

- El programa de comunicación total de Benson Schaeffer et al. (1980) para desarrollar las habilidades comunicativas de los niños autistas, incluso las de aquellos con niveles cognitivos muy bajos. En él, primero se enseñan signos manuales para pedir los objetos deseados y poco a poco se va desarrollando el lenguaje oral (signos, signos-palabras, palabras), haciendo gran hincapié en el aspecto expresivo y ayudando al niño a través de un procesamiento visual.

Aspectos metodológicos y estrategias básicas en la enseñanza.

Powers (1992) señaló algunos componentes principales que deben tener los métodos educativos de niños autistas:
- Ser estructurados, predictibles, directivos y estar basados en los conocimientos desarrollados del niño en la modificación de conductas.
- Ser evolutivos y estar adaptados a las características personales de los niños.
- Ser funcionales y generalizables a contextos adecuados.
- Han de implicar a la familia y a la comunidad.
- Ser intensivos y precoces, durando en el caso de los niños pequeños autistas varias horas al día.

Estos pueden completarse con algunos más:
- Contar con ambientes poco restrictivos que permitan oportunidades para que el niño se relacione con sus compañeros.
- La integración en un colegio de educación infantil ha de contar con apoyo permanente.
- Basarse en los procesos de aprendizaje y no error para lo que hay que asegurar la motivación, presentar las tareas cuando el niño esté atendiendo y de forma clara, cuyos requisitos ya estén adquiridos, ejercicios adaptados al nivel evolutivo y las capacidades del niño, proporcionar ayuda cuando sea necesaria además de reforzadores inmediatos, contingentes y potentes.
- Para evitar la hiperselectividad hay que exagerar los aspectos relevantes del estímulo y enseñar a responder a claves múltiples (Koegel y Koegel, 1995).
- Enseñar procedimientos de autorregulación y autocontrol de las conductas menos adaptativas a los propios niños para fomentar su independencia del adulto.
- Emplear “agendas” donde se registren las secuencias diarias de actividades y se resuman los sucesos más importantes del día de forma escrita o gráfica, facilitando al niño la anticipación y comprensión de las situaciones y ofreciendo efectos beneficiosos como favorecer la motivación para el aprendizaje de los chicos, ordenar su mundo, ofrecerles tranquilidad y bienestar.
- Sólo debe segregarse escolarmente a los niños cuando sean evidentes las desventajas de una integración por encima de las ventajas de ambientes específicos, individualizados y directivos.

Los recursos personales y materiales.

Un centro específico de autistas debe tener un claustro compuesto por especialistas en autismo y TGD, ratios muy bajos de alumnos por profesor (entre tres y cinco) y especialistas en audición y lenguaje, psicomotricidad, fisioterapia, psicopedagogos, personal de apoyo,....

Para que los niños adquieran adecuadamente capacidades y destrezas para desenvolverse en la sociedad, los centros deberán asegurar un tratamiento individualizado durante largos periodos de tiempo, pues sus progresos son lentos. Además, todo centro que acoja a niños con trastornos autistas debe contar con recursos educativos y personales suficientes y asegurar que todos los niños reciban atención específica .

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