En las escuelas encontramos gran variedad de alumnado al que debemos dar respuesta. Entre ellos están los alumnos con Trastornos Generalizados del Desarrollo.



Este grupo es muy amplio y a veces, no encontramos (y/o desconocemos) los recursos existentes específicos para trabajar con este colectivo. Lo que se pretende con este blog es dar respuesta a las necesidades de nuestros alumnos con TGD. Sabemos que éstas son interactivas y cambiantes, pero “grosso modo”, las principales son: focalizar la atención (con técnicas concretas que se colgarán en el blog); asegurar un ambiente plenamente estructurado y sin estímulos distractores (a través de pictogramas a los que se podrá acceder); integrarse en su grupo de referencia y con otros niños de su edad y desarrollar con ellos distintos tipos de juego (se tendrá acceso a varios proyectos de patio sobre los que trabajar esto); regular las conductas en distintas situaciones, fomentando la participación; establecer interacciones sociales exitosas (uso de mediadores y habilidades sociales); aprender a conocer y comunicar emociones propias y de los demás (a través de la caja de herramientas emocionales o el termómetro de las emociones, entre otros); establecer diferencias entre unas personas y otras a través del vínculo de apego que les une a ellas y conocer con cuáles se puede tener más confianza (a través de los Círculos de Confianza); anticipar y aceptar los cambios de rutina (la inflexibilidad también se trabajará a través de pictogramas); realizar actividades de ocio / tiempo libre para relacionarse con iguales (se propondrán posibles asociaciones para llevar ésto a cabo); que todos los que les rodean acepten sus diferencias frente a otros compañeros y sus características concretas (se propondrán unas Jornadas de Sensibilización a las Diferencias).

domingo, 6 de marzo de 2011

Dimensiones afectadas por el TGD.

1.- Trastornos cualitativos de la relación social: en el autismo, la “soledad mental y emocional” (Uta Frith, 1989) y las dificultades para establecer relaciones sociales son un rasgo fundamental pero no todas las personas son iguales: mientras unas necesitan establecer interacciones complejas con otras personas, otras sienten lo contrario.
Existen cuatro niveles en esta dimensión, con diversas gradaciones:
- Impresión clínica de aislamiento, sin expresiones de apego ni relación con adultos e iguales.
- Incapacidad de relación con iguales.
- Relaciones infrecuentes, inducidas como respuesta más que por iniciativa propia, con iguales.
- Motivación para relacionarse pero fracaso por la falta de empatía, que provoca una conciencia de “soledad”.

2.- Trastorno cualitativo de las capacidades de referencia conjunta (acción, atención y preocupación conjuntas): se refiere a aspectos sutiles de las relaciones con otras personas, las cuales se ven perjudicadas por la dificultad de “atención conjunta”. Esta es una característica de las personas con autismo de menor edad y nivel cognitivo y un rasgo principal de los Asperger. Existen también aquí cuatro niveles con sus posibilidades de gradación:
- Ausencia de acciones conjuntas o interés por las de otras personas.
- Acciones conjuntas si compartir miradas de referencia.
- Uso de miradas de referencia en situaciones dirigidas y cerradas.
- Pautas de atención y acción conjunta sin preocupaciones conjuntas.

3.- Trastorno de las capacidades intersubjetivas y mentalistas: las dificultades de los autistas para “compartir el mundo” pueden explicarse a través de la noción de intersubjetividad (autismo como “trastorno de intersubjetividad primaria”) o desde la Teoría de la Mente, que explicaré más adelante (autismo como “trastorno cognitivo”); las anomalías de relación de las personas autistas sólo pueden explicarse de forma adecuada desde la perspectiva ontogenética. Cuatro niveles y gradaciones:
- Ausencia de intersubjetividad primaria y falta de interés y atención a las personas.
- Respuestas intersubjetivas ocasionales sin mostrar que vive al otro como sujeto.
- No resolución de tareas de teoría de la mente.
- Solución de tareas de teoría de la mente de primer orden de forma lenta y limitada.

4.- Trastornos cualitativos de las funciones comunicativas: las personas con autismo carecen de competencias para comunicarse. Los niños que después han sido diagnosticados con este trastorno, a finales del primer año y principios del segundo, no muestran protoimperativos ni protodeclarativos aunque después del desarrollo pueden adquirir la capacidad de pedir pero sin intención comunicativa.
- Ausencia de comunicación intencionada, intencional y significativa.
- Conductas instrumentales con otras personas son pautas de comunicación.
- Conductas comunicativas para pedir pero no para compartir experiencias.
- Conductas comunicativas de declarar, comentar,... sin aludir al mundo interno.

5.- Trastornos cualitativos del lenguaje expresivo: los niños autistas tienen dificultades para desarrollar el lenguaje a su debido tiempo y, cuando consiguen adquirirlo, éste se vuelve peculiar (descrito en apartados anteriores).
- Mutismo con verbalizaciones que no son lingüísticas.
- Lenguaje compuesto de palabras sueltas o ecolálicas, sin creación formal de oraciones.
- Lenguaje oracional sin configurar una verdadera conversación.
- Conversación con limitaciones de adaptación y anomalías prosódicas.

6.- Trastornos cualitativos del lenguaje receptivo: tanto los autistas como los Asperger tienen siempre dificultades y anomalías variables en la comprensión del lenguaje. A continuación expongo cuatro niveles distintos de dificultades en la comprensión:
- “Sordera central” con ignorancia a llamadas, órdenes,....
- Comprensión pero no asimilación de órdenes sencillas.
- Comprensión literal de enunciados sin comprender el diálogo completo.
- Comprensión del diálogo pero no diferenciación del significado literal del intencional.

7.- Trastornos cualitativos de las competencias de anticipación: exigencia continua de un mundo previsible y sin cambios, característico del síndrome de Kanner y de otras alteraciones acompañadas de espectro autista. El niño tiene en su interior un mundo cognitivo convertido en caos fragmentario que hace que cualquier experiencia que se salga de lo conocido sea algo terrorífico e inaceptado.
- Resistencia inflexible a cambios por falta de conductas anticipatorias.
- Conductas anticipatorias en situaciones cotidianas pero rechazo en situaciones nuevas e imprevistas.
- Acepta acciones temporales novedosas como las vacaciones, con conductas catastróficas si algo se sale de lo planeado.
- Se prefiere un ambiente claro y ordenado pero hay capacidades para regular la estructura de su propio ambiente y los cambios que se produzcan en él.

8.- Trastornos cualitativos de la flexibilidad mental y comportamental: tantos los Asperger como los autistas y otros cuadros que incluyen el espectro autista padecen dificultades específicas para emplear estrategias flexibles en la actividad cognitiva que los haga dar de lado a las estereotipias, repeticiones, oposición a los cambios, obsesión por ciertas cosas,.... El grado de estas dificultades depende de la severidad del trastorno del sujeto y sus capacidades.
- Estereotipias motoras simples.
- Rituales simples y resistencia a cambios ambientales.
- Rituales complejos, apego a objetos, preguntas obsesivas.
- Obsesión y limitación de pensamientos, rígido perfeccionismo e intereses poco funcionales y flexibles.

9.- Trastorno del sentido de la actividad propia: los autistas no son capaces de dar sentido a sus propias acciones mientras que los Asperger poseen dificultades para “proyectarse la vida”. Ambas características son propias de las personas con espectro autista.
- Predominio de conductas sin meta e inaccesibilidad para dirigir su rumbo.
- Sólo se realizan conductas funcionales ante peticiones externas.
- Realización de conductas funcionales por el hecho de una motivación externa.
- Actividades complejas y funcionales de las que se conoce y desea la meta pero que se realizan sin orden jerárquico.

10.- Trastornos cualitativos de las competencias de ficción e imaginación: uno de los rasgos para diagnosticar autismo es la ausencia de juego de ficción y simbólico. En la investigación de Wing y Gould de 1979 se observó que los niños con espectro autista tampoco lo desarrollan, por lo que no pueden “desahogarse” de sus emociones.
- Ausencia completa de juego funcional, simbólico o de ficción.
- Juegos funcionales limitados, rígidos y poco espontáneos.
- Juego simbólico poco espontáneo y obsesivo con dificultad para diferenciar ficción y realidad.
- Acciones de ficción poco flexibles usadas como recursos de aislamiento.

11.- Trastornos cualitativos de las capacidades de imitación: los autistas y las personas con espectro autista tienen dificultades para imitar, dificultando el sentido de la “identidad con otros” y el desarrollo de las capacidades simbólicas.
- Ausencia de conductas de imitación.
- Imitaciones motoras simples y no espontáneas.
- Imitación espontánea esporádica, poco flexible e intersubjetiva.
- Imitación establecida por la ausencia de “modelos internos”.

12.- Trastornos de la suspensión (de la capacidad de crear significantes): las personas con espectro autista tienen dificultades en dejar en suspenso algunas acciones o funciones para que otras personas, o ellos mismos, puedan interpretarlas.
- No suspenden preacciones y la comunicación está ausente o es a través de
gestos instrumentales con otras personas.
- No hay juego funcional ni se suspenden acciones para crear símbolos.
- No se suspenden las propiedades de las cosas para crear juego de ficción.
- No se dejan en suspenso representaciones para crear metáforas o comprender que los estados mentales no siempre se corresponden con la realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario